Un mes viviendo en New York, el video

New York, New York….

Mi último viaje a New York, definitivamente ha sido uno de los más importantes de mi vida, no solo porque cumplí un sueño sino porque viajé sola a estudiar y a vivir en una ciudad rebelde, acelerada y multirracial.

Fue un viaje difícil, no se los voy a negar, viajar sola me hizo tener muchos temores, pero al mismo tiempo me mostró que se puede ser fuerte mentalmente, New York es una ciudad que asusta cuando la entiendes. En este viaje no fui de luna de miel, no fui en plan de turista, fui a vivir.  New York es una ciudad de inmigrantes, multirracial en donde no hay gringos, y si los hay son hijos de inmigrantes. Precisamente en esto está el encanto de la ciudad, en su gente, la que vez todos los días en el metro, cada uno metido en su cuento, sea leyendo un libro, sea jugando con el celular o escuchando música.

Fue precisamente el tema multirracial lo que más me asombró. Al principio tuve un choque cultural y emocional. Cuando vas a lugares en donde no hay turistas vez personas tan distintas, tan grandes y con rasgos tan diferentes que te asustas.

Es una ciudad agresiva,  en la que sus habitantes son muy trabajadores pero van a un ritmo tan distinto al resto de Estados Unidos, aquí viven en apartamentos diminutos, todos, los más pobres y los más ricos se movilizan en transporte público. Es una ciudad habitada por artistas, actores, escritores y músicos que llegan a ella para cumplir día a día el sueño americano.

Viajar sola ha sido una de las mejores experiencias de mi vida, aunque no lo creas, haces más amigos que si vas acompañada, en New York hice amigos, muchos, y de cada esquina en el mundo. Este intercambio cultural fue de lo más maravilloso. Recuerdo a mi amigo Jay, un chico de Taiwán que ayudaba al profesor en clase. La primera vez que me habló me asusté porque no le entendí nada, el vio mi cara de susto y  nos reímos al ver que nos tocaba hablar despacio para poder entendernos.  O cuando en clase les dije a mis compañeras que las fotos estaban quedando desenfocadas y en inglés pronuncie mal y les dije un fuckus, todos nos miramos y nos reímos sin parar.

Uno de lo más grandes dilemas a los que me enfrenté fue tomar fotos a desconocidos, en New York le quieres tomar fotos a todo el mundo porque  la moda es distinta, hay muchos artistas y para mi fueron el foco de atención de mis fotografías, sin embargo me daba terror tomarles fotos. Hablé con mi profesor y el solo me dijo ‘deal with that’ o tienes que manejar la situación. Así que me armé de valor y le tomé una foto a un chico en la calle y seguí caminando como si nada. Como a las dos cuadras este chico me paró, estaba con los ojos llenos de furia y me dijo en inglés ¿Me tomaste una foto?, ¡tu no me puedes tomar fotos! ¡obviamente yo no quería borrar la foto que tanto valor me había costado! le dije que no entendía, que no hablaba inglés, el me seguía gritando, ¡picture!, ¡picture! y yo seguí con mi cara de no entiendo, que buena reacción para ser mi primera vez, después  tomar las fotos fue mucho más fácil.

Definitivamente una experiencia para repetir, que les recomiendo que vivan, pónganse retos, disfruten del camino y compartan con otras personas.

Les contaré más en otros post sobre New York, ¡no se los pierdan!

Como es tradición les dejo el video de esta aventura, fueron pocas las tomas porque estuve la mayoría del tiempo estudiando, ¡pero espero que lo disfruten!

 

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